La función de un jefe de finanzas

Los inquietantes eventos de las pasadas semanas en el Departamento de Hacienda han puesto en el centro del escenario a la figura de jefe de finanzas del gobierno (chief financial officer), que para la mayoría de los ciudadanos es una función desconocida y hasta misteriosa.

En medio de la confusa situación creada por estos eventos, existe el riesgo de que se propague en la opinión pública un instinto de rechazo a esta importante función en la rama ejecutiva, la cual es necesaria y urgente, independientemente de las controversias que puede desatar el nombramiento de una persona en particular.

En el plan fiscal certificado en octubre del año pasado, se dedica un capítulo completo (el capítulo 11), a detallar lo que debe ser y hacer la oficina del jefe de finanzas. En esencia, se trata de centralizar funciones de gestión financiera en la esfera pública que históricamente han estado fragmentadas a través de diferentes agencias, con diferentes sistemas de contabilidad, diferentes prácticas de supervisión y control, y hasta diferentes plataformas digitales para el manejo de la información.

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Juan Lara
Tribuna Invitada
El Nuevo Día
Sábado, 2 de febrero de 2018