El IVA viene, lento pero viene

La implantación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en Puerto Rico me recuerda la canción de Violeta Parra, “… y va brotando, brotando, como el musguito en la piedra”. Los eventos recientes, en una larga cadena acercándonos al IVA, son la Reforma Contributiva de 2019 en Puerto Rico y el Tax Cut and Jobs Act (TCJA) federal de 2017.

La administración de Acevedo Vilá hizo la transición del arbitrio general cobrado a bienes al momento de la importación por un Impuesto a las Ventas y Uso (IVU) cobrado a los consumidores. La administración Fortuño, correctamente, mantuvo el IVU.

La administración García Padilla convirtió el IVU en un sistema híbrido de IVU e IVA. Además de cobrar el impuesto al consumidor, se comenzó a cobrar el IVU a los importadores en el muelle utilizando el esquema de créditos propio del IVA. Los importadores (1) pagan el IVU a la llegada del producto, (2) les cobran el IVU a sus clientes al momento de la venta (3) y remiten al gobierno el IVU recibido del cliente menos un crédito por el IVU ya pagado al momento de importar el producto.

Para manejar este sistema híbrido de cuasi IVA, Hacienda desarrolló una programación llamada SURI donde las empresas reportan el IVU pagado al momento de la importación y que luego se va a reclamar como crédito. Después de un comienzo accidentado, SURI opera de forma efectiva.

La administración Rosselló, mediante la reforma contributiva de 2019, mantuvo el sistema híbrido IVU/IVA y fortaleció el sistema SURI. Ahora, además de manejar las importaciones, SURI también maneja todas las transacciones de servicios profesionales. Las empresas que pagan por servicios profesionales tienen que reportarlos en el sistema SURI para poder reclamarlos como deducción en la planilla de contribución sobre ingresos.

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TRIBUNA INVITADA
El Nuevo Dia
Por Vicente Feliciano
miércoles, 27 de marzo de 2019