De la incertidumbre a la normalidad

Dicen que al que no quiere caldo le dan dos tazas.  Los puertorriqueños llevamos meses pendientes de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos decida sobre la constitucionalidad de los nombramientos de los miembros de la Junta de Supervisión Fiscal.  Ahora estamos pendientes de que el Tribunal Supremo de Puerto Rico decida sobre la constitucionalidad de la juramentación de Pedro Pierluisi a la gobernación.

Están cuestionadas nada menos que las dos autoridades que se suponía que trabajaran de manera coordinada, al amparo de la Ley Promesa, para restaurar la solvencia del gobierno, rescatar las pensiones y revitalizar la economía de la isla.  Las controversias planteadas reflejan que la crisis económica ha hecho metástasis al sistema político, en lugar de quedar finalmente bajo el control de las autoridades locales y federales.

No hay duda de que el ambiente de incertidumbre tiene preocupada a gran parte de la población, y especialmente al sector empresarial. No se trata solamente del anhelo natural de vivir en paz, protegidos de perturbaciones, sino también de saber que tenemos un plan de ruta para salir de la crisis y edificar una economía saludable.  La turbulencia de estos días nos aleja de esa aspiración.

 

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Juan Lara 
Tribuna Invitada 
El Nuevo Día 
miércoles, 7 de agosto de 2019