Retos de la sostenibilidad de la deuda

El Plan de Ajuste de la deuda del gobierno central que propuso el viernes pasado la Junta de Supervisión Fiscal representa un cambio notable con respecto a los acuerdos que la propia Junta negoció para los bonos de Cofina, la Autoridad de Energía Eléctrica y el Banco Gubernamental de Fomento.  En este caso, el recorte a la deuda—que incluye los bonos de obligación general, de la Autoridad de Edificios Públicos y del Plan de Retiro de los empleados gubernamentales—es mucho mayor que en los casos anteriores.

Visto de manera aislada—es decir, sin tomar en cuenta todo el resto de la deuda pública y la multiplicidad de presiones fiscales a las que se enfrenta el gobierno—el acuerdo es en sí mismo un buen producto.  La deuda afectada se reduce por alrededor de 60% y los pagos anuales de intereses y principal bajan de más de cuatro mil millones de dólares anuales a “sólo” 1,500 millones de dólares por año.

Sin embargo, visto en el conjunto de la problemática fiscal y financiera del sector público (digamos, poniendo el árbol dentro de su bosque), quedan dudas sobre si el acuerdo es sostenible o si impone una carga demasiado pesada para los años venideros.

 

Para leer la columna presione aquí. 

Juan Lara 
Tribuna Invitada 
El Nuevo Día 
lunes, 30 de septiembre de 2019