Una nueva cara para la Junta de Supervisión Fiscal

Estamos todos en suspenso, pendientes de lo que decidirá el Tribunal Supremo de Estados Unidos sobre la Junta de Supervisión Fiscal. La incertidumbre que rodea el tema es intensa, porque, según los especialistas en el derecho constitucional, la decisión final podría incluso afectar los límites del gobierno propio que el Congreso de Estados Unidos nos ha permitido tener desde mediados del siglo pasado.

Pero aún si el Tribunal Supremo opta, como se espera, por remecer el barco lo menos posible, con una decisión que valide lo que la Junta ha hecho hasta el presente y que la mantenga en funciones por unos años más, este organismo federal (o territorial; el tribunal dirá) tendrá una misión redefinida por las circunstancias.

Hay dos hechos que definen el punto de partida para lo que venga a ser la nueva Junta. Primero, que los términos de los miembros actuales ya se vencieron, hace más de un mes. Segundo, que la Junta todavía existente parece haber cumplido una de sus tareas principales, que es la renegociación de la deuda.

 

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Juan Lara 
Tribuna Invitada 
El Nuevo Día 
martes, 15 de octubre de 2019