La cultura del endeudamiento

La gobernadora Wanda Vázquez anunció hace unos días que va a someter legislación para ponerle restricciones a las emisiones de deuda pública que se hagan en el futuro, con el fin de evitar que se repita la quiebra del gobierno que apenas comienza a superarse. La idea de limitar el uso del endeudamiento supone que hemos de recuperar el acceso a los mercados de crédito, lo cual podría tardar algunos años. Pero hace bien la gobernadora en traer el tema a la atención pública con tiempo para discutirlo.

No hay duda de que hay que tener un conjunto claro de reglas que limiten lo que el gobierno pide prestado a su capacidad de repago, sin poner en riesgo los fondos que se necesitan para los gastos ordinarios en servicios públicos esenciales. Pero el verdadero reto, tanto para la gobernadora como para todo el país, es asegurar que las reglas se cumplan al pie de la letra, para lo cual no basta con legislar.

No fue por falta de reglas que desembocamos en la quiebra del gobierno y sus corporaciones públicas. La emisión de bonos del gobierno central—los llamados bonos de obligación general—ha estado sujeta por décadas a un límite que, en esencia, dicta que lo que se paga de intereses y amortización no puede comprometer más del 15% de los ingresos regulares de Hacienda. Ese límite, como bien sabemos, no se violó de frente, pero sí se idearon maneras de “darle la vuelta”.

 

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Juan Lara 
Tribuna Invitada 
El Nuevo Día 
miércoles, 6 de noviembre de 2019
(foto: Canal Abierto)